José
Manuel Estrada, de origen quiteño, fue casado con doña Ana Sirio Robles,
de origen guayaquileño y de ese matrimonio nacieron trece
hijos, llamados: José Manuel, Rosa, Nicolás, Dolores, José Joaquín, Elvira,
Manuel Ignacio, Enrique
mayor, Enrique menor, Narcisa, Eustaquia, Ana Inés y Antonia, de los cuales
fallecieron once y solo sobrevivieron
Nicolás y Ana Inés .
La familia Estrada-Cirio
(la forma de escribir el apellido cambió) residió en Guayaquil.
Ana Inés casó con Ramón Benitez Sánchez y tuvo dos
hijos: Juan Manuel y Ana Inés Benitez Estrada. Luego se divorció y
estableció una unión con un señor de apellido Miranda, con quien tuvo
descendencia.
Don Nicolás Estrada Cirio, doctor (no se sabe si en leyes o medicina) y
político, se casó con doña Francisca Carmona y Vázmeson, de cuyo matrimonio nació en Quito, don Emilio
Antonio Jerónimo Estrada Carmona, el día 28 de mayo de 1855. Fue bautizado el 29 de julio del mismo año, siendo sus padrinos el Exmo. Gral. José María
Urvina Viteri, Presidente de la República, y su esposa, doña Teresa Jado de
Urvina. También nacieron de este matrimonio Nicolás Enrique y José Manuel Estrada Carmona, de quienes
se tiene muy poca información y no se conoce su destino.
El
matrimonio Estrada-Carmona residió principalmente en Guayaquil y
circunstancialmente en Quito, hasta que se radicaron en Guayaquil, donde el joven Emilio y sus hermanos
Nicolás Enrique y José Manuel estudiaron en el Colegio Nacional San Vicente (luego Vicente Rocafuerte).
Nicolás Estrada Cirio ocupó puestos en la Cancillería durante el
gobierno del General Guillermo Franco, llegando al cargo de Canciller
en los aciagos dias de la invasión peruana y la firma del Tratado de
Mapasingue en 1860. Por su postura política liberal y el acceso al
poder del gobierno conservador, salió desterrado al Perú, donde
falleció algunos años después. Al salir al exilio su esposo, doña Francisca Carmona de Estrada
quedó en una difícil situación económica, por lo que tuvo que acudir a la decorosa tarea de preparar dulces y tortas para
sobrevivir y mantener a sus tres hijos. Emilio dejó de
estudiar al culminar la educación básica y empezó a trabajar con el fin de ayudar al sustento
familiar. Trabajó primero como dependiente en el almacén de propiedad de un
Sr. Buttler, donde conoció a Lisímaco Guzmán
Garrido, joven inmigrante colombiano que también trabajaba allí, con quien entabló
una duradera amistad. Más adelante
trabajó como contratista en la pavimentación de
calles de Guayaquil. Fue Administrador de la Empresa de Carros Urbanos de Guayaquil y
durante su administración de la empresa, ésta creció hasta llegar a ser uno de los
negocios más importantes y prósperos de la ciudad. Durante su administración introdujo inovaciones y ampliaciones al sistema, e inclusive se fabricaron carros urbanos en los propios
talleres de la empresa. Más adelante, estableció negocios propios, como la
Fábrica La Victoria, de mosaicos, ladrillos, bloques y tubos, la que
también
vendía yeso y cal. Al morir, gracias a su trabajo honrado, tenía una
situación económica holgada y era propietario de su vivienda.
Don Emilio Estrada Carmona casó en primeras nupcias con doña Isabel Usubillaga,
de quién enviudó sin sucesión.
En 1890 contrajo matrimonio con doña María Victoria Pía Sciacaluga Aubert, guayaquileña, matrimonio del que nacieron tres hijos que fueron: Víctor Emilio, casado con doña
Isabel
María Ycaza Marín; Francisca, casada con don Antonio Carbo Paredes; y, María Luisa, casada con don Luís Alberto Dueñas
Jaramillo. Doña Victoria falleció en 1909.
En abril de 1911, don Emilio contrajo matrimonio en terceras nupcias con doña Lastenia
Gamarra Menéndez, con quien no tuvo sucesión.
Emilio Estrada Carmona fue un hombre progresista y de principios morales
firmemente establecidos. En parte, eso lo llevó a participar en las luchas políticas en el lado del
liberalismo. Fue escritor y periodista, fundando a fines de 1883 "El
Federalista", semanario que atacó duramente al centralismo y la
opresión. Tomó la lucha armada cuando fue necesario, siendo uno de los célebres "Chapulos" en las épicas jornadas
liberales. Fue Proveedor General del Ejército Liberal durante la Campaña de
Mapasingue (sin relación y en otra época que el Tratado de Mapasingue).
Cuando fue
llamado, ocupó cargos públicos en los gobiernos liberales, desde Comisario de Policía hasta por
6 veces Gobernador del Guayas. Aceptó el reto electoral y fue Diputado y Presidente de la República.
Su vida fue muy dura y desde su niñez padeció los rigores de la persecución política
y el exilio de su padre. En un momento
político en que cualquier asociación con él, que era un
proscrito político, podía tener graves consecuencias para
cualquiera, cargó solo, sobre sus hombros, el ataúd de su madre, para enterrarla
. Aún así, y a pesar del riesgo que implicaba, su ex compañero de trabajo, Lisímaco Guzmán Garrido, le prestó el dinero
(100 Sucres) para comprar el ataúd y alquilar la bóveda. En otro momento
de revés en su vida política,
estando preso falleció su primera esposa, Isabel Usubillaga, y se le permitió
como favor especial salir de la cárcel bajo escolta para ver, mas no
tocar y menos besar, el cadáver de su
esposa.
De
la observación de las fotos tomadas a él desde 1906 hasta su
fallecimiento, podemos observar el efecto físico que tuvo sobre él
la enfermedad de su adorada esposa, María Victoria Sciacaluga Aubert, cuya
enfermedad empezó a hacerse patente justamente en 1906. En esas
fotos, Emilio tiene su barba negra, pero en las tomadas en 1910, ya
muerta su esposa, su barba es casi toda blanca.
Era un hombre exteriormente adusto que infundía respeto y hasta temor. Le decían "El
Ogro" pero quienes tenían el privilegio de conocerlo a fondo, que no eran muchos, sabían
del
quilataje de su corazón. Sus pocos amigos íntimos lo fueron de por
vida, y solo se acababa su amistad cuando se traicionaban sus
principios y fundamentos morales. Tuvo una vida íntegra. No en vano su hijo Víctor Emilio lo utilizó como ejemplo de
vida, y sus hijas Francisca y María Luisa lo admiraron hasta el día
que murieron. De él, su hijo pudo escribir con orgullo: "... Y el hijo que
escribe estas páginas, pagando santa contribución, pudo así
preciarse de ser descendiente de aquel Hombre que fué capaz de
elevarse por sí solo desde la antesala del patíbulo político de
Palenque; desde los cortes rocosos del Canal de Panamá, que su brazo
humilde pero digno removió con pico y lampa, hasta la silla del
Capitolio en Quito".
Emilio Estrada Carmona falleció de infarto cardíaco en Guayaquil, el 21 de diciembre de
1911, mientras ejercía la Presidencia de la República.
La
foto a colores que aquí consta es tomada del óleo que se
encuentra en el Salón Amarillo del Palacio de Carondelet y no es
históricamente exacta, pues la Banda Presidencial de esa época
tenía los colores celeste y blanco. La Banda correcta se puede ver
en la foto blanco y negro que consta más abajo, en la cual el
Presidente Estrada presencia un desfile en Quito después de la
posesión del mando.
Partes completas e información tomadas del libro "Vida de un Hombre: Emilio Estrada" por Víctor
E.
Estrada S., y varios recortes de prensa.