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Víctor Emilio
Estrada
Sciacaluga
Nació
en Guayaquil el 22 de mayo de 1891
Falleció en Guayaquil el 21 de febrero de 1954 |
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Tarea difícil la de describir, en el limitado espacio de una página web, una personalidad multifacética como la de Víctor Emilio Estrada Sciacaluga.
Para tratar de hacerlo, citaremos algunas partes del libro "Esquema de una Vida Ejemplar"
publicado en su memoria por el Banco La Previsora:
"...Cumplió cabal, entera y totalmente, el honroso papel de CIUDADANO: en su actuación política -breve pero trascendente-, en sus deberes cívicos y en su amor a la Patria. Justipreciando todo ello, el I. Concejo Guayaquileño lo designó
el mejor ciudadano en 1950. Sin embargo, -y ya lo hemos enfatizado-, no buscó jamás los "honores" y las "distinciones". ¿Para qué necesitaba "honores" él, tan lleno de un honor total, que sabía impregnarlo en cada acto de su vida? ¿Para qué necesitaba "distinciones" él, que se distinguía sin quererlo, por la aplastante magnitud del pensamiento, la descollante personalidad y el blasón espiritual del mérito?"
"Como ciudadano de verdad, supo que "hacer país", según su propia frase, no es pregonar a voces el incumplimiento de la obligación ajena, ..." "...Por eso esgrimió la pluma, su enérgica y temida pluma, en el libro, el folleto y el periodismo. Creyó necesario que alguien expresara -y fué él quien lo hizo- cuanto silenciaban las mayorías
conformistas".
"Estrada vivió con lealtad a la nobleza
-vale decir a lo grande, a lo benéfico, a lo justo, a lo creador y
trascendente- que correspondía a la magnitud de su alma".
Jamás temió a la polémica, especialmente cuando podía beneficiar a su país.
Fue nombrado Gerente
de la pequeña caja de ahorros "La Previsora", cuando fue fundada
en 1920. Víctor Emilio tenía 29 años. En pocos años pequeña caja de
ahorros se convirtió en uno de los bancos más importantes e influyentes
del país.
Algo que pocas personas saben es que Víctor Emilio, siguiendo una línea de
conducta totalmente ética, jamás tuvo una sola acción en el Banco que él
hizo crecer tan sólidamente. Él decía que para mantener su objetividad
tenía que mantener su estado de "empleado", y no ser juez y parte
en las juntas de accionistas del Banco.
Víctor
Emilio sirvió como Presidente del Concejo Cantonal de Guayaquil en 1944 y como
Ministro de Hacienda por un corto período en el primer velasquismo, durante el cual presentó el
"Plan Estrada" para la reactivación económica del país. El Plan
Estrada fue controvertido y los intereses políticos y económicos de grupos de
poder impidieron su aplicación,
lo que causó la renuncia de su autor del puesto ministerial al que lo había
designado el Presidente Velasco Ibarra. Sus ideas económicas aún
mantienen vigencia y no han faltado economistas que lo han citado y han tratado
de poner en práctica sus ideas pues, según palabras de un ex ministro de
estado, enunciadas en los años 80s, "Si se aplicaran las ideas de Estrada,
el país saldría adelante." Fue creador de empresas, habiendo
fundado varias compañías que luego gerenciaron sus hijos.
En su madurez cosechó los frutos de una vida
digna y ejemplar. Disfrutó de sus ahorros bien habidos, viajó, casó a sus hijos y
gozó de sus nietos.
Puso en práctica sus propias palabras: "Riqueza es
el uso del dinero y no es rico el infeliz que circunscribe su empeño y su
fatiga en acumularlo para esconderlo avaramente".
VEES fue Coronel de
Reservas y Comandante de las Guardias Nacionales, formadas para apoyar el trabajo de las FF. AA.
(1936), en un momento crítico en las relaciones con Perú.
Su patriotismo y liderazgo fue reconocido por la comunidad y su capacidad como estratega y
táctico fue reconocida por los oficiales de las fuerzas regulares.
Víctor
Emilio Estrada Sciacaluga fue un dínamo para los negocios y fundó
empresas que tomaron a cargo la representación efectiva de marcas
internacionales como General Electric, Kodak, Ford, Coca Cola y otras.
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| Breve cronología de la vida
de Víctor Emilio Estrada Sciacaluga:
Nació en Guayaquil, el 22 de mayo de
1891, en el hogar formado por don Emilio Antonio Estrada Carmona y doña
María Victoria Sciacaluga Aubert. Fue el hijo primogénito. Luego
nacieron sus hermanas María Francisca y María Victoria.
Hasta los 18 años llevó una vida relativamente normal como niño y joven.
La relatividad estaba en el momento político, pues era hijo de un activo
político liberal y había nacido cuando los liberales eran perseguidos
por el gobierno conservador. Durante sus primeros cuatro años de vida,
hasta el triunfo de la Revolución Liberal, en junio de 1895, vio poco a
su padre, quien estaba con Eloy Alfaro Delgado y el ejército
revolucionario.
A partir del triunfo de la Revolución
Liberal, la vida familiar tomó un giro de mayor estabilidad y el padre
pudo estar en el hogar por más tiempo, a pesar de las obligaciones
políticas que tuvo que aceptar para colaborar con el triunfo de la
revolución.
Víctor Emilio ingreso al colegio Vicente
Rocafuerte y en él adquirió la educación escolar básica. Sin embargo,
su experiencia colegial no fue muy provechosa, al punto que uno de sus
profesores, don Juan Gómez Rendón, consideró que era una pérdida de
tiempo, pues pensaba que no podía aprender. Concluyó su educación
formal como un estudiante mediocre. Una vez catalogado así por sus
profesores, ya no tuvo mayor presión para estudiar y pudo dedicarse a
leer y autoeducarse en los temas que le interesaban. La experiencia de su
padre en el ejército liberal le dio una temprana afición por las armas y
se dedicó a la lectura de temas militares. Al terminar el colegio
ingresó al ejército. Tuvo una carrera meteórica, pues para 1911 era
capitán, lo que nos da un indicio de que su capacidad autodidacta lo
había capacitado lo suficiente para lograr ascensos en pocos años. El
fin de su período colegial coincidió con la pérdida de su madre, doña
María Victoria, quien falleció de cáncer en 1909.
Con la candidatura de su padre a la
presidencia de la República en 1911, Víctor Emilio se dedicó a apoyar a
su progenitor con el fin de que se cumpla la Constitución. Una vez
posesionado su padre de la presidencia de la República, envió a su hijo
en una misión a Europa, para asegurar que contratos que estaban
realizandose a nombre del Ecuador se concluyeran de manera rectilínea.
Mientras cumplía esa misión, el 21 de diciembre de 1911 recibió un
cablegrama que le notificaba la muerte de su padre.
A su retorno al Ecuador, fue partícipe de
los acontecimientos políticos. Con el Comandante Luis Alberto Dueñas fue
parte de la escolta que llevó a don Eloy Alfaro a Quito, habiendo
entregado al ex presidente sano y salvo en su destino. Luego de los
terribles acontecimientos de 1912, se retiró del ejército y entró en el
campo de los negocios, pues su padre legó a sus hijos la fábrica de
tubos y baldosas denominada "La Victoria". Sin embargo, el
presidente Leonidas Plaza le pidió reingresar al servicio público y se
desempeño por un tiempo como Capitán del Puerto de Guayaquil, con el
rango asimilado de Capitán de Navío. Luego se dedicó a otra vez a sus
negocios y a su auto-educación.
El 20 de abril de 1912 contrajo matrimonio con la señorita Isabel
María Icaza Marín. En 1914 nació su primera hija, Isabel Estrada Icaza.
El período entre 1912 y 1920 fue de formación de su familia. En ese
período nacieron 5 de sus 8 hijos y él avanzó su auto-educación en el
campo de la administración financiera. Para 1919 ya había escrito
ensayos sobre temas financieros, lo que llamó la atención de algunos
comerciantes y banqueros locales.
Su vida tomó un giro cuando el directorio de la recién fundada caja de
ahorros La Previsora lo designó su gerente general. Desde entonces hasta
el día de su muerte, estuvo ligado al negocio bancario.
Al poco tiempo de posesionado como gerente
general de La Previsora la pequeña caja de ahorros, que era
insignificante si se la comparaba con los bancos poderosos como el
Comercial y Agrícola, el Banco del Ecuador y el Banco de Crédito
Hipotecario, comenzó un crecimiento inusitado debido a las ideas
inovadoras del jóven gerente y el equipo de ejecutivos dinámicos que
formó alrededor de él. En pocos años los banqueros establecidos, como
don Francisco Urbina Jado ya lo consideraban como uno de ellos y entró a
formar parte de la toma de decisiones económicas y políticas. Luego de
la debacle bancaria de julio de 1925, él fue uno de lo banqueros que
ayudaron a poner orden en la hacienda pública y a reconstruir el sistema
bancario siguiendo un nuevo esquema. Fue uno de los promotores de la
creación del Banco Central del Ecuador y como tal promovió la venida y
conformación de la célebre "Comisión Kenmerer".
En 1934 su posición como banquero de
prestigio y reconocido economista era sólida y respetada. Cuando José
María Velasco Ibarra presidente de la República, lo nombró Ministro de
Hacienda, con el fin de que reorganice las finanzas públicas. Para el
efecto presentó un plan económico que fue inmediatamente denominado el
"Plan Estrada". Pero este plan era demasiado innovador para la
posición conservadora nacional, especialmente de la Sierra, y el plan fue
objetado por el Congreso. El autor, en actitud digna, renunció a su
cargo, pues si no podría poner en práctica sus ideas no tenía
objeto que ejerciera el Ministerio, pues no podría hacer lo que él
sabía que era necesario para cambiar el destino económico del país.
Luego de ese breve período de retorno al
servicio público, regresó a sus actividades privadas, en las cuales se
mantuvo hasta que, en 1936, aceptó hacerse cargo de organizar las
Guardias Nacionales, cuerpo militar integrado totalmente por voluntarios,
en vista de la amenaza que repesentaba el Perú. Como Coronel en Jefe de
las guardias las organizó para enfrentar una eventual agresión peruana.
En 1939 entregó el mando y retornó a sus actividades privadas hasta
1944, en que fue designado por el presidente
José María Velasco Ibarra como Presidente del Concejo Cantonal de
Guayaquil, cargo que aceptó y ejerció por un breve período mientras el
país salía de la convulsión de la revolución velasquista y la reciente
invasión peruana.
Después de ejercer la presidencia del
Concejo, regresó a sus actividades privadas y así se mantuvo hasta su
prematura muerte por cáncer de páncreas, ocurrida en Guayaquil, el 21 de
febrero de 1954.
Su fallecimiento fue muy sentido en el
país, pues aún desde sus actividades privadas se mantuvo al servicio de
su patria a través de la publicación de varios libros sobre economía,
finanzas, así como temas militares, y de su columna periodística
denominada "Procurando hacer país". |
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¿Emilio o Víctor
Emilio?
Entre los estudiantes y aún entre
muchos maestros hay una gran confusión entre los nombres de Emilio o
Víctor Emilio para referirse ya sea al ex presidente Emilio Estrada
Carmona, a su hijo, el banquero Víctor Emilio Estrada Sciacaluga, o al
hijo de éste último, el arqueólogo y ex alcalde
de Guayaquil, Emilio Estrada Icaza.
El problema radica en que las tres
generaciones han sido hombres públicos y por lo tanto, en diferentes
épocas han estado a la luz pública. La situación se ha complicado el
momento que han pasado a la historia y no han sido debidamente
identificados por los autores de libros que se usan para enseñar la
historia.
Víctor Emilio Estrada, en honor a su admirado y adorado padre, puso el
mismo nombre a su primer hijo varón: Emilio Estrada Icaza. Él a su vez
puso el nombre de su padre a su primer hijo varón: Víctor Emilio Estrada
Estrada. De esta manera tenemos una repetición alternativa de nombres en sucesivas
generaciones:
Emilio Estrada Carmona, padre de
Víctor Emilio Estrada Sciacaluga, padre de
Emilio Estrada Icaza, padre de
Víctor Emilio Estrada Estrada, padre de
Emilio Estrada Piana, padre de
Víctor Emilio Estrada Salem.
De esta forma tenemos una tradición
creada en una familia que honra a sus ancestros. |
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Mitos sobre Víctor
Emilio Estrada Sciacaluga.
El folklor ecuatoriano siempre está creando mitos y supersticiones cuando no
comprende algo fuera de lo común. Víctor Emilio Estrada fue, ciertamente, un
hombre muy fuera de lo común. Su dimensión moral y su inteligencia lo ubicaron
muy por encima de la gran mayoría de sus contemporáneos y eso creó dos
corrientes radicales de sentimientos hacia él: Aquellos que lo admiraban y
aquellos que lo odiaban.
Los que lo admiraban, porque comprendían sus pensamientos y sus ideas,
lamentaban y aún lamentan que en el país no se hubieran aplicado sus ideas.
Piensan, probablemente con mucho acierto, que si se hubieran aplicado, el país
sería muy distinto, para bien.
Los que lo odiaban, por lo general habían sufrido su furia o su desprecio por ser inmorales o ignorantes. Estrada tenía un carácter "de pocas
pulgas" y no toleraba a los seres mediocres. Esa actitud le ganó muchos
detractores que no cesaron, especialmente después de su muerte, de tratar de
dañar su buen nombre. Esos detractores crearon supersticiones maléficas para
dañar al hombre que en vida no puedieron vencer, pero, por el peso de los
hechos y la realidad de su vida, muchas de las supersticiones se convirtieron en
mitos. El mito
del santo que ayuda a los estudiantes.
Muchos estudiantes acuden al cementerio a su tumba para pedirle que los
ayude a pasar exámenes, especialmente de matemáticas por sus dotes de
renombrado banquero. Entre los que acuden, paradójicamente, están
estudiantes universitarios y aún estudiantes de post-grado, que se supone
deben tener suficiente cultura para estar sobre los mitos.
Respuesta al mito: Víctor Emilio Estrada no fue un buen estudiante de
secundaria y no fue jamás a una universidad. Es más, uno de sus profesores, el
ilustre maestro don Juan Gómez Rendón, le dijo una vez a su madre que no
pierda el tiempo con su hijo, pues era "incapaz de aprender". Lo
que el maestro no conocía, como aún hay maestros que no lo saben, es que
hay jóvenes muy inteligentes que tienen problemas para asimilar el aprendizaje normal. En
algunos casos como
en el caso de Víctor Emilio, se debía a que la inteligencia del joven estaba
más allá de lo que le enseñan en el aula escolar y por ello no prestaba
atención a lo que decía el maestro.
Si bien Víctor Emilio no fue buen estudiante formal, su inteligencia y
curiosidad lo llevaron a la lectura y eso lo condujo a la auto-educación.
Los temas que le intersaron: La economía y finanzas, la banca, las artes
militares, la historia, los negocios, todos fueron estudiados a profundidad,
al punto que sus conocimientos, adquiridos por su propio esfuerzo, estaban al nivel de lo que hoy se conoce en el campo
educativo como post-grado o aún de doctorado.
Hace cierta gracia leer en algunos casos a pseudo historiadores y
educadores que dicen haber investigado, que Víctor Emilio Estrada
Sciacaluga estudió economía en Londres, porque no pueden entender que una
persona pueda ser autodidacta. Víctor Emilio fue a Londres a posesionarse
como miembro de la Royal Economic Society, a un puesto ganado por su
trayectoria ya vivida. Lamentablemente, el esquema social en que vivimos
dice que si uno no tiene un cartón que le otorga un título, uno no puede
haber aprendido absolutamente nada. Pero en la época en que vivió Víctor
Emilio eso aún no era parte del esquema social y los hombres podían surgir
por su propio mérito, no sólo por el que le otorga un pergamino con sellos
y firmas.
Entonces, la moraleja para los que le van a pedir que les ayude a pasar un
exámen o a pasar de año, es que acuden al santo equivocado, pues él era
creyente del dicho que dice: "Dios ayuda a los que se ayudan". Él
vería con desprecio a los vagos que le vayan a pedir ayuda. El
mito del dador de fortuna.
Muchas personas acuden a él para que les de fortuna. El mito viene de la
supuestamente fabulosa fortuna que tenía. La verdad es que no era un hombre
de mayor fortuna económica. Su riqueza era intelectual y moral. Bajo el
busto que está tras su sarcófago en el cementerio hay esta cita de sus
palabras, que son la clave de su "riqueza". Dice así: "Riqueza
es el uso del dinero y no es rico el infeliz que circunscribe su empeño y
su fatiga en acumularlo para esconderlo avaramente". Víctor Emilio
no tenía gran fortuna, pero la que tuvo la usó para vivir bien, al punto
que "parecía" que tenía muchísimo dinero. Mientras tanto,
personas de muchísimo dinero vivían miserablemente, contando sus monedas
pero no disfrutándolas.
Víctor Emilio no fue dador de dinero sin esfuerzo. Él trabajó dura y
honestamente, por cada centavo que tuvo y que usó para vivir bien. Sus
hijos no recibieron dádivas de su padre: aprendieron de él a trabajar y a
hacerlo con honestidad y esfuerzo. Lo importante de su herencia fue su
sabiduría, transmitida a través de sus escritos, sus citas como la que
hemos visto arriba y las cartas personales a sus hijos.
Él era caritativo, pero no fomentaba a los vagos o a los oportunistas.
Siempre ayudó a los que se esforzaban y mostraban que podían salir
adelante con trabajo, esfuerzo y tesón. Otra
cita de Víctor Emilio para los que se sienten oprimidos: "La causa
de que la mayor parte de la humanidad se halle explotada está no en la
probreza sino en la ignorancia - Lamentablemente es la confusión que hoy se
hace, porque si los interesados se dieran cuenta de la cuestión el problema
se resolvería con suavidad". En pocas palabras, la causa de la
opresión es la ignorancia, no la probreza. La forma de no ser oprimido es
dejar de ser ignorante, y dejar de serlo también ayudará a superar la
pobreza. |
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Con su jóven familia en 1926 |
Con su esposa Isabel, sus hijos y nietos en 1950 |

Para descansar de una vida intensa tenía
la lectura, la escritura y su yate "Isabel Victoria" |
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Fue gerente fundador de "La
Previsora" y bajo su dirección se convirtió en el banco más grande
del país. |
Como
Coronel de Reservas prestó su contingente para la defensa de Guayaquil a
fines de los años 30.
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Con la plana mayor de las Guardias
Nacionales, que constituyeron las Reservas para la defensa de Guayaquil. |
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Un hombre privado que se convirtió, sin buscarlo, en
hombre público por la fuerza de su personalidad, recibió muchos honores
luego de su muerte a través de monumentos erigidos en varios lugares.
Una
de las principales avenidas de la Ciudad de Guayaquil, Ecuador, lleva su nombre.
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Busto erigido por los comerciantes de
la Calle Sucre, Guayaquil. |
El
pueblo de General Villamil (Playas) erigió este busto que aún se
encuentra en el Malecón.
Hijos y nietos estuvieron en la inauguración.
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Este busto estuvo ubicado en la
Academia Juan Gómez Rendón, en Playas, y ahora está detrás del
sarcófago en el Cementerio de Guayaquil.
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Monumento
erigido en 1963 por el Club de Leones, que originalmente estuvo en la intersección
de las Avdas. Quito y El Oro, y en 1999 fue trasladado al parque de la
entrada a URDESA. |

Mausoleo familiar, en la entrada N° 7 del Cementerio General.
En los lados
del frente están enterrados sus hijos fallecidos, y junto a VEES, en el
sarcófago, está su esposa, Isabel.
El mausoleo fue diseñado por el Arq.
y escultor Pacciani y es construído con mármol de Carrara, negro y bronce.
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El Imponente sarcófago de bronce sobre
mármol negro jaspeado del
mausoleo, que contiene los cuerpos de Víctor Emilio e Isabel. |
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